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CRÓNICA DE UN DÍA EN DAR ES SALAAM

PRÓLOGO

Esta va a ser  la descripción de un día normal en la ciudad de Dar es Salaam. Lo cuento en primera persona, pero podría ser el día a día de cualquiera de los tres millones de habitantes que tiene la ciudad.
Dar es Salaam es una ciudad grande, y en general no tiene nada que ver con ninguna de las grandes ciudades que conocemos en Europa. La mayoría de las casas son bajas, hay casas individuales, grandes casas donde se alquilan habitaciones, en la zona más céntrica se alzan edificios grandes, también te puedes encontrar algunos edificios de oficinas diseminados por la ciudad y que destacan sobre el resto de las edificaciones.
Cerca de la playa de Coco Beach está la residencia del Presidente del país,  le llaman La Casa Blanca, está toda rodeada de un gran muro y todo alrededor son grandes casas y fincas, podríamos decir que es como la Moraleja de aquí.
Ahora paso a contar como se pasa un día normal en esta gran ciudad.

CRÓNICA

Son las 4, 30 de la mañana y ya me ha vuelto a despertar el Muecín con sus cánticos para el rezo, supongo que me tengo que acostumbrar.
Como en casi todas las casas hay gallos y gallinas y en mi caso tenemos unos grandes cantores que están dando serenatas todo el día y parte de la noche…que pesados que se ponen…
Como cada día a las 6 de la  mañana empiezo a escuchar a los vecinos empezar el movimiento del día,  amanece entre las 6 y las 6, 30 y la ciudad empieza a tener vida.
Hoy vuelve a hacer bastante calor, pero por la noche hemos estado muy bien. Las casas en general no tienen ventanas de cristal, tienen rejas y mosquitera, que aquí es imprescindible, por las tardes siempre hacen aparición los mosquitos.
Estoy viviendo en lo que sería una casa normal para una persona, aunque en mi caso con un poco de lujo porque tiene baño incluido. En muchos de los casos la gente alquila la habitación y el baño es compartido. La casa es una habitación con un baño que está dentro de una edificación de tres habitaciones, todas dan a un gran patio con árboles (palmeras y un árbol de papaya), a ese mismo patio dan otros edificios que son la casa de la dueña, el gallinero y la tienda que tiene la dueña. Es un sitio muy tranquilo e independiente, el vecino esta todo el día trabajando y sólo se le ve por la noche.
Las casas, normalmente no tienen agua corriente, con lo que tenemos un tanque de 250 litros para abastecernos. Después de casi una semana sin agua, hoy todavía no la han conectado, por lo que he tenido que ir en casa de una vecina que  tiene pozo a comprar unos cubos para rellenar el tanque.
De momento parece que hoy no hay cortes de luz, por lo que aprovecho a tener cargados todos los aparatos electrónicos (móvil,  tablet, baterías de repuesto…).
Uno de los grandes problemas que tiene esta ciudad son las canalizaciones de agua y electricidad. No tienen falta de agua, es que simplemente tienen que hacer todas las canalizaciones para una buena distribución.
La ducha de la mañana es como siempre, con agua fría del cubo, y con una jarra te vas mojando. Al principio te cuesta acostumbrarte, pero cuando le coges el truco no es tan difícil.  El inodoro es de los que están en el suelo, por supuesto sin cisterna, y al final te acostumbras a utilizarlo como ellos y en estas circunstancias de falta de agua corriente, hay que reconocer que es la mejor solución para mantenerlo limpio.
El agua para cocinar la tenemos en garrafas, y el agua para beber también, esa se compra aparte, es mineral para no tener problemas de estómago.
Una vez he desayunado y me he vestido voy a la compra de algunas cosas frescas (fruta, verdura). Cuando salgo a la calle me encuentro la típica calle de los barrios populales de Dar es Salaam, calles de tierra, sin asfaltar, con multitud de baches, sin farolas, hay multitud de casas construidas sin mucho orden, puedes ver desde chalets hasta casetas tipo chabola…. esta ciudad es una gran contradicción en general. Hay tiendas por todas partes, son pequeños locales que en algunos casos están construidos con los primeros materiales que han encontrado, y en otros son pequeñas tiendas bien construidas.  El género siempre está a la vista, lo puedes tocar, en el caso de frutas y verduras o venden por unidades, nunca por peso. Hoy necesitaba comprar plátanos (hay de varias clases y todos muy ricos), mango (están muy ricos y son muy frescos), aguacate (ellos le llaman “parachichi”) es como el alimento para todo, se lo añaden a cualquier cosa, y también  oy a comprar alguna verdura, aunque me estoy acostumbrando a las que tienen aquí ya que son muy diferentes a las nuestras, de momento la que mas me gusta es una que llaman “espinach” pero que parece mas una acelga.
La gente es muy amable y te intenta entender, pero la mayoría sólo habla suajili. Lo que menos me gusta de las tiendas de la calle es el pescado y la carne, están en muchos casos en tiendas sin cerrar casi siempre lo tienen todo congelado y lo cortan en piezas según está congelado. He encontrado alguna de esas tiendas cerrada y con aire acondicionaco pero es un caso raro.
En general las calles están bastante sucias, todo lo tiran al suelo, y no hay servicio de recogida de basuras, por lo que acumulan la basura en un rincón y la queman. En el cas de las tiendas las procuran tener limpias (algo que no es fácil con tanto polvo y todo el rato pasando gente y coches), pero algunas de esas tiendas están realmente sucias.
Vuelvo a casa con la compra y me preparo para hacer la comida. En la propia habitación tenemos una cocina de gas (bombona) con dos fuegos y una pequeña nevera con congelador. He intentado hacer arroz a la cubana, pero aquí el arroz es de otra clase (pequeño y alargado) y no sale igual.
Después de descansar un rato y tomar un café (realmente hace mucho calor), nos vamos al centro comercial Milimani Center. Tenemos que ir por unas cuantas calles sin asfaltar y parece que se te van a descoyuntar los huesos, luego pasamos por la zona de la universidad (esas calles están asfaltadas y la zona es muy bonita, llena de árboles y muy cuidada) y por fin salimos a la gran avenida donde está el centro comercial. Tenemos cines y varios supermercados donde hacer una compra mas occidental, hay mucha gente siempre y aquí puedes encontrarte con muchos “musungus” (blancos).
Volvemos a casa y decidimos ir a la playa de Coco Beach a tomar algo y ver atardecer. Para llegar a la playa tenemos que recorrer grandes avenidas asfaltadas con mucho tráfico,  coches, motos, pequeñas furgonetas, los odiosos autobuses (son pequeños y siempre van llenos) que no respetan ninguna regla de conducción, gente cruzando en cualquier sitio, los semaforos que hay que respetar sólo si hay coches que puedan cruzar. Hay algunos cruces que son imposibles de cruzar rápido,  tienes que esperar bastante y en ese tiempo se te acercan multitud de vendedores con las cosas mas variopintas para vender: zapatos, pantalones, conectores de movil, fruta, juegos para niños, frutos secos…).
Después de casi una hora  por fin hemos llegado a la playa  hay muchos chiringuitos para sentarte a tomar algo, pero antes damos un paseo por esta bonita playa, que a pesar de estar en la ciudad no tiene mucha gente, y después de estirar un poco las piernas nos sentamos a ver como el sol se pone a las 18,30, como todos los días.
Ya de noche regresamos a casa, por una ciudad sin luces de farolas, algo que contrasta con nuestras ciudades que son todo luz, pero eso no hace que la gente se quede en casa, a esas horas todo el mundo sale a pasear o volver a casa del trabajo, es la mejor hora para estar en la calle, no hace tanto calor.
Antes de entrar en casa un último viztazo a las estrellas, que sin mucha contaminación lumínica se ven muy bien.
Ahora a preparar algo para cenar, ver una película en el ordenador y dormir… mañana toca colada…. la ropa se lava en barreños, las casas con mas familia y mas grandes tienen lavadoras que se pueden utilizar sin agua corriente.
Otro día mas en exta gran ciudad,  una experiencia muy diferente a lo que estamos acostumbrados….
Espero que os guste la crónica.

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